Los Golfeados de Sabana Grande, PAN 900, más de 70 años de tradición
Es casi imposible ser caraqueño y no haber comido un "melao" y esponjoso golfeado con su respectiva ración de queso de mano en Sabana Grande.
Y eso solo era (y todavía lo es) en la Panadería PAN 900 que se encuentra en el bulevar de Sabana Grande. Y lo peor del caso, es que es una de esas joyas escondidas (a la vista) que tenemos los caraqueños.
Cuando digo que está a escondida pero a simple vista, es porque se encuentra a pocos metros del conocidísimo y concurrido Centro Comercial City Market de Sabana Grande.
En estos días tuve la oportunidad de pasar por ahí, y obviamente no iba a dejar pasar la oportunidad de comerme un golfeado, a ver si con eso activaba mis recuerdos gustativos y olfativos. Pero todo no fue tan fácil, ya te digo por qué.
Resulta que venía caminando en dirección Chacaíto-Plaza Venezuela (Este-oeste) y al cruzar la calle, vi la panadería. Aunque no tenía hambre y era por la mañana, no lo pensé mucho, y con más miedo que ganas, entré.
Me conseguí con recuerdos de mi infancia. Las vitrinas (algo mordenizadas) exhiben los productos de la panadería y todo ambientado con un olor característico de café recién salido de la máquina expresa y los aromas del horno.
Una de las cosas que más me llamó la atención es que en una columna, lo primero que vi fue una "promoción" de un golfeado con queso y una botella de Pepsi. Me van a perdonar, pero no recuerdo si era por 2,50 dólares o por 3,50 aunque me inclino más por la segunda cifra.
¿La atención? A pesar de el volumen de personas que había cuando llegué, los muchachos me trataron con una educación y una cordialidad que hizo sentirme excelente.
Cuando me entregaron el golfeado y la respectiva botella de vidrio de Pepsi (si, como en nuestra infancia), el joven que me atendió, me dijo que me podía sentar en unos bancos.
Lo primero que ocurrió fueron dos bofetadas: el golfeado estaba caliente (no vi nunca que lo calentaran) y la segunda fue el olor de un buen producto. Se activaron todos mis recuerdos. A mi lado habían dos personas más, en el mismo ritual que yo. Degustando.
Realmente lo disfruté mucho y se van a reír de la anécdota, pero el sabor del golfeado me hizo venir a la mente mi primer recuerdo de haber ido al cine... Salimos del Cine La Florida de ver Superman (si, la de 1978 la vi en el cine), a pocos metros del centro comercial y bajamos a pie hasta el bulevar. Ahí mi papá nos llevó a la Panadería Pan 900 y probé por primera vez este majar caraqueño.
Les recomiendo que se acerquen, el sabor, del golfeado y del queso, sigue siendo el mismo. Se los recomiendo.
Aprovecho para compartir una foto que tomé en la panadería. Es una fotografía del bulevar en los años 80. Se puede ver la panadería y el emblemático trencito que te paseaba desde plaza Venezuela.



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